Donde una vez hubo naciones, ahora sólo hay Megacorporaciones. Gobiernan los
mundos habitados y todo gira alrededor de su incesante búsqueda de la supremacía y el beneficio.
Las Megacorporaciones son entidades gigantescas, titanes fiscales y financieros que dominan
los mundos humanos, ajustando todo a sus propias necesidades. Manufacturan todo tipo de productos;
desde alimentos hasta armas de fuego. Sus empleados se cuentan por millones y su riqueza está
más allá de cualquier cálculo posible. Sus luchas sacuden a los planetas torturados con
inusitada violencia.
    Ser empleado de una Megacorporación es formar parte de un modo de vida y
comprometerse en cuerpo y alma a la causa. Cada minuto de su vida los ciudadanos y
trabajadores son bombardeados con la propaganda de sus patronos. Se les dice que sólo su
corporación tiene razón, que sólo su modo de vida es bueno.
   Los ciudadanos de la democrática Capitol saben que son libres y que los demás
pretenden destruir su libertad. Los enormes ejércitos de Capitol están decididos a defender
esa libertad.
    Los vasallos de los Cuatro Duques Electores de Bauhaus saben que están rodeados
de enemigos que ansían su riqueza y su superioridad técnica. Los generales de las órdenes
militares de Bauhaus trabajan duro para asegurarse de salvaguardar ese poderío económico.
    Aquellos que sirven a los Señores Herederos de Mishima saben que sólo ellos
entienden el verdadero significado del honor y que el universo está lleno de gente que persigue
obtener beneficios de las disensiones internas en sus antiguos dominios. Los Samurai están
dispuestos a dar sus vidas defendiendo esas tierras.
    Los Clanes Imperiales están seguros de sólo los fuertes sobrevivirán, y mediante
sus conquistas prueban su fuerza.
    Los enigmáticos empleados de Cybertronic saben que son el centro del odio
universal, y que todo el mundo busca su destrucción. Para tener éxito, sus enemigos tendrán
que superar a sus guerreros mejorados cibernéticamente.
    Y así surgen los conflictos. Y así nacen las guerras. En una época de
catástrofes económicas y recursos escasos, estas creencias son suficientes para conducir a
millones de personas a la guerra.
    Por encima de las guerras entre corporaciones se encuentran los miembros de la Hermandad,
los guardianes espirituales de la humanidad. Como cabeza visible de la Hermandad está el Cardenal, el
hombre más imponente de toda la historia, un ser de enorme poder espiritual, moral y temporal.
Es venerado por miles de millones de personas. Los Misioneros propagan su palabra, los
Inquisidores persiguen a sus enemigos heréticos, los Videntes manipulan en su nombre los
extraños poderes del Arte e innumerables soldados fanáticos están dispuestos a morir a sus
ordenes.
    La fe en el Cardenal es lo único que mantiene unida a la humanidad. Gente
de todas las corporaciones (con la notable excepción de Cybertronic) atiende a los sermones
en la imponentes Catedrales, en cuyas paredes están inscritas las verdades eternas de las
Crónicas. Los ciudadanos de todas las corporaciones escuchan su mensaje de esperanza y redención. Necesitan algo en lo que creer, ya que la era que se avecina es oscura.
    Aquellos que sirven a los Apóstoles Oscuros son los enemigos de la humanidad.
Las innumerables hordas de la Legión Oscura erigen sus Ciudadelas gigantescas en todos los
mundos de la humanidad. Los guerreros no-muertos se enjambran contra los ejércitos humanos,
e incluso obligan a los caídos en combate a unirse a sus fuerzas. Gran número de Herejes
infectan todos los rincones de la sociedad humana y propagan su mensaje de corrupción y
rebelión, provocando guerras entre la Megacorporaciones, fomentando la desconfianza y el odio
entre la humanidad.
    Sirven a Illian, la intrigante; Señora de los impresionantes poderes místicos de
la Simetría Oscura. Reverencian a Algeroth, Apóstol de la Guerra; Señor de la tecnología Oscura.
Atienden a las mentiras de Semai, Apóstol del Odio, que vuelve a hermano contra hermano. Bailan
al son demente de Muawijhe, Señor de la Locura. Se deleitan con la suciedad abominable de
Demnogonis, Apóstol de la Corrupción. Y estos poderosos seres sirven a un Señor aún más
poderoso, la fuente de todo mal, el Alma Oscura.
    Los Apóstoles no solo son enemigos de la humanidad, sino que también luchan entre sí. Sus sirvientes se ven a menudo involucrados en escaramuzas, buscando el liderazgo y la supremacía. Y este es el detonante de más batallas. Y por esto se derrama aún más sangre.
    A la vista de los ataques implacables de la Legión Oscura, las Megacorporaciones
se han visto forzadas a declarar una tregua temporal. Los sirvientes de los Apóstoles Oscuros
son tan poderosos que han obligado a las corporaciones a unirse para hacerles frente. Y así se
formó el Cártel, una organización cooperativa que actúa en nombre de todas las Megacorporaciones,
intentado mantener una paz frágil y coordinar las operaciones contra la Legión Oscura.
Los representantes máximos del Cártel son los Doomtroopers, reclutados de entre los mejores
guerreros de todas las corporaciones y entrenados para alcanzar la perfección inconcebible para
el resto de los mortales.
    Por ahora, el éxito del Cártel ha sido limitado. Ha conseguido algunos triunfos
contra la Legión Oscura paro ha fracasado completamente al intentar mantener la paz entre las
Megacorporaciones. De hecho es más un vehículo para negociar ceses temporales de hostilidades
que un verdadero representante de la unidad humana. A pesar de todo, todavía ofrece la frágil
esperanza de que una humanidad unida puede resistir ante la oscuridad.
No hay paz en ningún planeta, ni se espera que la haya. Esta es una época de guerra,
en la que la humanidad lucha por su supervivencia y sólo los más astutos y poderosos pueden
triunfar. Esta es un época en la que unos reflejos aguzados y un armamento adecuado marcan la
diferencia entre la vida y la muerte. Este es el mundo de MUTANT CHRONICLES.